martes, 24 de noviembre de 2009

Swarovski en bruto


Tantas veces me he parado frente a la vidriera de Swarovski a contemplar la luz reflejada en sus finos cristales. Tantas veces pensé cómo llegarían a tomar ese estado reluciente. Debe ser un largo proceso, pensaba siendo chica.
En el transcurso de mi vida he contemplado algún que otro fenómeno: eclipses, estrellas fugaces y hasta una pequeña lluvia de estas últimas; pero es la primera vez que me topo, en una caminata, con un Swarovski en estado puro.
Aunque sé cuál es su verdadero origen, prefiero pensar que son frutos cristalinos del rocío petrificados... Y que en su fuente más genuina se esconde alguna leyenda medieval implicando, como no podría ser de otra manera: una damisela, un príncipe, un rival y un gran amor.

9 comentarios:

Ángel Corrochano dijo...

Bonita entrada, con la que nos obsequias hoy. La imaginación nos sirve para alimentar nuestra ilusión, siempre a la espera de tiempos mejores o al menos, ver cumplidas parte de nuestras esperanzas. Curioso detalle el que nos ofreces.

un abrazo Lu

marichuy dijo...

Lu querida

Qué foto más extraña, bella; belleza en estado puro, que no bruto.

Un beso

alicia dijo...

Justo esta mañana, en un paseo por un jardín de Madrid, me detenía un instante a observar esos brillantes que el el agua deja sobre las flores... Parecen joyas -me dije-... y ahora leo tu blog con una sonrisa. Abrazos de rocío

virgi dijo...

Más puro imposible.
Precioso el momento.
Besos luminosos

Jeanne dijo...

Si, si, yo también prefiero que sea la historia de un principe y una princesa...de un anillo encantado...de un gran amor...de hadas y de brujas malas...de manzanas envenenadas...

Uff qué hubieramos hecho sin los cuentos de hadas ??

J

jorge dijo...

y yo que habia oido que las chicas ya no quieren ser princesas.

Bonita foto, sobretodo por lo que representa: Tu capacidad para fijarte en los detalles y sacarles vida.

pyxis dijo...

Me gustó lo de esconder un gran amor, que sea la luz de este la que emana y que perdura en el tiempo.
Besos desde la otra orilla...

XuanRata dijo...

Siempre me llamaron la atención esos tipos que se pasean por la playa con un detector de metales, en busca de un tesoro oculto que a menudo tienen ante sus ojos con solo levantar la vista. Pero ¿que pensará el tipo este acerca de ese otro que apunta con una cámara (detector de luces) hacia cualquier punto, a veces hacia el suelo, igual que él? En fin, siempre en busca del tesoro, y si es la cámara la que lo encuentra por nosotros nos sentimos incluso más dichosos.
Un abrazo.

Femme d chocolat dijo...

Me hiciste sonreir, por un instante te ví cual A. Hepburn en el escaparate de Tiffani´s ( en Desayuno con diamantes), algo muy parecido a esa sensación mágica y proviniente de otros mundos y épocas debia ella sentir...

En el fondo es tan fácil disfrutar de las cosas si uno lo piensa...

Un abrazo, Lu